Biografía ampliada

Nació el 19 de agosto de 1926, egresó como médico en 1954. Durante su servicio como practicante en los hospitales Argerich, de Clínicas, Tigre, Pirovano y, fundamentalmente, en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de Buenos Aires (entre 1946-1954) completó su formación, aun a costa de postergar la finalización de la carrera. En 1953 recibió el premio Guillermina de Oliveira Cesar de Wilde al mejor estudiante de Medicina de los hospitales. Fue un entusiasta jugador del equipo de fútbol de los practicantes del Hospital de Niños hasta que, recién egresado, viajó con una beca a Estados Unidos para desempeñarse como asistente del Jefe de Residentes en el St. Christopher´s Hospital for Children, de la Universidad de Temple, Pensylvania, bajo la dirección del afamado pediatra Dr. Waldo Nelson.

Volvió a la Argentina donde llevó a cabo investigaciones clínicas que le reportaron un merecido reconocimiento internacional. Mientras recorría, entre 1957 y 1977, en el Hospital de Niños todos los peldaños de la carrera hospitalaria hasta dirigir el Departamento de Medicina, cumplía una destacada labor – entre 1958 y 1970 – en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET); ingresó primero como becario de investigación y poco después accedió al cargo de Investigador principal full-time de la Carrera de Investigador Científico.

Por su propia experiencia, y como resultado de profundas reflexiones sobre la formación médica en la Argentina, en 1958 creó la Residencia pediátrica en el Hospital de Niños Ricardo Gutierrez, primera iniciativa de enseñanza de posgrado que luego se extendería a todo el país. La adopción de esa iniciativa formativa, de la cual el doctor Gianantonio estaba “enamorado”, significó desarrollar un sistema de capacitación dinámico, eficiente y moderno, apto para la adecuación continua de objetivos y programas. Esta herramienta impactó en las sucesivas promociones de pediatras argentinos cambiando positiva y gradualmente el ejercicio de la especialidad.

Gestor de hechos destinados a trascender, el Dr. Gianantonio, fue miembro fundador de la Sociedad Latinoamericana de Investigación Pediátrica (1962) y su presidente (1963-1964), miembro fundador del Subcomité de Residencias Médicas de la Asociación Médica Argentina (1959), miembro fundador de la Sociedad Argentina de Nefrología (1964),  secretario científico del XIV Congreso Internacional de Pediatría (Buenos Aires, 1974), presidente de la Asociación Latinoamericana de Nefrología Pediátrica (1981-1984), presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (1984-1987), y miembro de la Sociedad Argentina de Investigación Clínica, de la American Academy of Pediatrics, de la American Pediatric Association, de la International Pediatric Association, de la International Pediatric Nephrology Association, de la Society of Nephrology, y de las sociedades de pediatría de la virtual totalidad de los países latinoamericanos.

El 20 de julio de 1989 la Academia Nacional de Medicina lo distinguió eligiéndolo Miembro titular del sitial número 2. Era el reconocimiento a la trayectoria de quien creara en 1978 el Departamento de Pediatría del Hospital Italiano, asesorara en numerosas oportunidades al Ministerio  de Asistencia Social y Salud Pública, y aportara toda su sabiduría y experiencia trabajando entre 1984 y 1987, con las autoridades nacionales y municipales para la organización y apertura del Hospital de Pediatría Juan P. Garraham.
Falleció en Buenos Aires el 21 de octubre de 1995.

Semblanza

Esta columna fue escrita por el doctor José María Ceriani Cernadas, actual Presidente de la Fundación,  con motivo del décimo aniversario del fallecimiento del doctor Carlos Gianantonio  (La Nación ,23 de octubre de 2005)

Anteayer se cumplieron 10 años del fallecimiento del doctor Carlos Gianantonio, maestro indiscutido de la pediatría y una de las figuras más notables de la medicina argentina. En el Hospital Italiano de Buenos Aires se realizó un acto conmemorativo que contó con una nutrida concurrencia de profesionales provenientes de múltiples lugares, que asistieron para rendir su homenaje.

No llamó la atención esta convocatoria, porque el doctor Gianantonio fue para todos los pediatras del país una persona que reunía cualidades excepcionales, tanto como ser humano como por sus inmensos conocimientos médicos, una conjunción que no es tan frecuente en la medicina.

Gianantonio fue un verdadero humanista que bregó incansablemente por mejorar la atención de los niños en nuestro país, defender sus derechos y su dignidad, más allá de cualquier otra consideración. No hay duda de que en la pediatría argentina hubo un antes y un después de Gianantonio.

El produjo cambios tan notables -como la creación de la primera residencia en pediatría de la Argentina- que la enorme trascendencia de su accionar aún hoy perdura con una notable intensidad. Su presencia fue esencial para muchas generaciones de pediatras, era nuestro guía y el modelo que todos ansiábamos alcanzar.

Un ejemplo de conducta

Sus enseñanzas estaban fundamentalmente dadas por el ejemplo de su conducta; el solo verlo cómo atendía a un niño o cómo se dirigía a los padres con palabras llenas de consuelo y esperanza significaba un aprendizaje inigualable.

No sólo aprendíamos medicina, sino que principalmente aprendíamos cómo se ejerce la medicina, es decir, como se une la ciencia con el humanismo, los dos pilares fundamentales de nuestra profesión.
Gianantonio era enemigo de los homenajes hacia su persona y eludía sistemáticamente la notoriedad y la figuración. No necesitaba eso porque sus valores estaban muy por encima de esas cosas. Por lo tanto, tampoco corresponde aquí extendernos en detallar sus múltiples logros.

Su humildad y su forma de ser tuvieron las características que sólo se alcanzan con la sabiduría, y él fue aún más: un maestro de la sabiduría.

Para los que tuvimos la enorme fortuna de estar con él, será por siempre nuestro guía y ejemplo. Nuestro querido maestro.
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